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Las grabaciones musicales de José María Arguedas

Las grabaciones musicales de José María Arguedas

El 2 de Diciembre del 2016 se cumplieron 47 años de la muerte y el 18 de Enero del 2017 los 106 años del nacimiento del Amauta José María Arguedas. Queremos recordarlo con ésta pequeña nota:
José María Arguedas, inició sus estudios de nuestro folklore en 1937. Se dedicó especialmente a la canción popular, las danzas y los ritos de los indígenas de nuestro país. Desde 1938 comenzó a escribir artículos para la edición dominical diario “La Prensa” de Buenos Aires.
En 1946 el ministro de Educación, doctor Luis E. Valcárcel, lo nombró conservador general de folklore del Ministerio de Educación, dependiendo de la Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural. Ese nombramiento le permitió dedicarse con mayor libertad y tiempo a la investigación folklórica.
Arguedas en esos mismos era asiduo concurrente a los coliseos que en ese entonces existían en Lima y en los que los días domingos se daban actuaciones de los conjuntos y solistas de música de las diferentes regiones del país, actuaciones que comenzando a las 2 pm, se extendían hasta altas horas de la noche. Allí José María admiró el potente canto de “El Jilguero del Huascarán”, del “Zorro Navarro”, de “El Gavilán Negro” y muchos artistas más. En 1947 adquirió para el Ministerio de Educación una grabadora de acetatos de la marca “Presto” y ese mismo año comenzó a realizar grabaciones. Las primeras grabaciones de prueba las hizo el mismo y luego otras con el “zorro Navarro”. Posteriormente grabó a diferentes conjuntos y solistas y en 1949 logró que algunas de esas grabaciones fueran editadas en discos comerciales del sello Odeón. Como director del Museo Nacional de Historia y luego de La Casa de la Cultura, (luego INC, hoy Ministerio de Cultura) y con la ayuda y colaboración de Josafat Roel y Jaime Guardia se continuó grabando, en cintas magnetofónicas a los conjuntos y solistas que debían registrarse para poder actuar en los coliseos.
Últimamente se han editado muchos temas grabados durante ese período. A continuación transcribimos el artículo “LA DIFUSIÓN DE LA MÚSICA ANDINA CLASIFICACIÓN DE UN CATÁLOGO DE DISCOS” firmado Arguedas y Milton Guerrero, artículo que fue publicado en: cuadernos de folklore Nº 1 Lima 1967, publicación del Club de Folklore Universidad Agraria La Molina.
LA DIFUSIÓN DE LA MÚSICA ANDINA
CLASIFICACIÓN DE UN CATÁLOGO DE DISCOS
J. M. Arguedas y Milton Guerrero
El proceso de ampliación del mercado de discos de música folklórica andina
En 1947, cuando el profesor coautor de este breve trabajo desempeñaba el cargo de Jefe de la Sección de Folklore del Ministerio de Educación Pública, los únicos discos de música folklórica andina que se podía conseguir en el mercado, y muy difícilmente eran los que la RCA Victor había impreso muchos años antes con la intervención del famoso y bastante olvidado arpista ayacuchano Tani Medina. Ese mismo año, la Sección de Folklore había obtenido que el Ministerio adquiriera una buena máquina grabadora “Presto”. No se conocían aún las grabadoras en cinta. Poco después de adquirida la máquina el eminente profesor norteamericano de Historia del Arte, George Kubler, que dictaba un curso en el Departamento de Etnología, recientemente fundado en la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, obsequió a la Sección de Folklore cien acetatos matrices de doce pulgadas. Con ese material iniciamos una entusiasta labor de grabación de música folklórica, principalmente andina, en el mismo año de 1947.
Los años de 1946-50 fueron “la edad de oro” del folklore en los “coliseos” de Lima. Este aspecto de la difusión del folklore: los “coliseos” como medios de difusión del folklore andino, es otro tema importantísimo de estudio. El quinquenio 1946-50 la base del programa de los “coliseos” eran las “Compañías Folklóricas”. Las “compañías” estaban integradas por numerosos aficionados “serranos” que interpretaban danzas y cantos. Los solistas eran raros. Y los más famosos y estimados solistas de canto formaban parte de las “compañías”. En la actualidad, la administración de los “Coliseos” ha convertido a los solistas de canto en los mayores atractivos de sus programas. Hacia 1947, en los Coliseos “Bolívar” y “Dos de Mayo” se presentaban conjuntos de danza y música procedentes de provincias y otros formados en Lima. Con esos conjuntos y sus solistas iniciamos las grabaciones de música folklórica andina. Cuando contamos con un repertorio numeroso y variado, ofrecimos al Gerente de la Casa Odeón, señor Vicht, una selección de música y canto a fin de que intentara iniciar una especie de “nueva era” del disco de música serrana. Vicht aceptó. Recuerdo que en esa selección figuraban las Hermanitas Zevallos que entonces eran muy niñas y se habían convertido en uno de los mayores atractivos de los dos coliseos ya citados, y el popularísimo y excelente guitarrista y cantante ancashino Jacinto Palacios. Vicht mandó fabricar los discos en Chile y tuvieron buena e inmediata acogida. Dos veces más proporcionamos a la Odeón acetatos grabados con música folklórica andina; ante un nuevo pedido lo pusimos en conexión con un señor Calcagno que hacia 1949 o 50 tenía un gabinete de grabaciones de propaganda comercial. Desde entonces los discos de música serrana empezaron a difundirse de tal modo que, ahora, se ha convertido en una industria nacional poderosa. Existen en Lima ocho fábricas que imprimen un constantemente creciente número de discos de música internacional y folklórica.
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Las áreas musicales y la difusión de la música folklórica
Hemos clasificado los discos teniendo en cuenta el posible trazo de las áreas musicales del Perú, que corresponde de modo muy explicablemente directo a las probables áreas culturales del Perú antiguo. Las diferencias de estilo de la música folklórica andina están determinadas por la influencia de los rasgos distintivos de esas antiguas áreas. Es evidente que la danza y canto más popular de toda el área andina es de comprobado origen pre-hispánico: el huayno. Y el huayno tiene plena vigencia incluso en las regiones donde las lenguas antiguas fueron sustituidas por el castellano, tales como la sierra de La Libertad y la mayor parte del Departamento de Cajamarca. La música antigua tiene una persistencia mayor que la lengua, porque ella no es un medio de interrelación imprescindible y tan activo como el idioma. Y en ese sentido el Catálogo que publicamos puede ser, creo, considerado como una prueba suficiente del desarrollo que ciertos géneros de la música de origen pre-hispánico han alcanzado en la época actual, desarrollo que contrasta con el destino de las lenguas aborígenes. El aparente automenosprecio del nativo por su propia lengua persiste; los factores sociales que determinan este automenosprecio no alcanzan tanto a la música. La verdaderamente prodigiosa difusión de géneros musicales indígenas como el huayno (al que en la sierra norte se //21// le llama también ”chuscada” y “cachua”), el huaylas, el santiago (música de la marcación del ganado) y los carnavales pueden constituir una prueba de la liberación progresiva del pueblo ”serrano” (los tradicionales indios y mestizos) del real o simulado menosprecio que demostraban en las ciudades por su música nativa. Naturalmente, todos estos fenómenos son consecuencia de la migración masiva de los “serranos” hacia Lima, principalmente, y hacia las otras ciudades importantes de la sierra y de la costa. Esta inmensa población constituye el mercado de la industria del disco folklórico, industria que se ha incrementado con la misma velocidad con que la migración de serranos a Lima.
El disco ha hecho posible la proliferación de espacios radiales dedicados a la difusión de la música folklórica andina, a la aparición de famosos cantantes y orquestas profesionales y semi profesionales, a la difusión de los receptores de toda clase y, finalmente, a la interinfluencia de la música de las diferentes áreas. Estos son temas que deberán ser estudiados, y acaso el Club de Folklore de la Universidad Agraria contribuya, como lo hace ya con estas notas, a seguir ofreciendo informaciones y aún intentos de análisis e interpretación.
Las diferencias de estilo del huayno, la formación instrumental de las orquestas, ciertos instrumentos que son exclusivos de algunas regiones (como la zampoña de Puno y el waqrapuku de Huancavelica, Ayacucho y Apurímac) y, asimismo, ciertas danzas, también exclusivas de esas áreas 7 nos han permitido, como ya dijimos, trazar un cuadro tentativo de áreas musicales 7 aplicables a la clasificación de la música folklórica andina impresa por las fábricas de discos :
I.- Cajamarca y la sierra de La Libertad
II- Ancash, la Provincia de Cajatambo del Departamento de Lima y el Departamento de Huánuco
III.- Sierra de Lima (Chancay, canta, Huarochirí y Yauyos)
IV.- Cerro de Pasco // 22 //
V.- Valle del Mantaro (Concepción, Jauja y Huancayo) y Tarma
VI.- Ayacucho, Huancavelica y Apurímac
VII.- Cuzco
VIII.- Arequipa
IX .- Puno
Estas nueve zonas se diferencian por el estilo de su música folklórica. Pero consideramos que no resultaba propio comprender en ninguna área los discos de algunos cantantes y conjuntos que, por haberse profesionalizado más que los otros, abarcan estilos que corresponden a más de una área de las que hemos delimitado y, aunque estos intérpretes son aún muy pocos y se dedican especialmente a huaynos y han logrado incorporar en su repertorio únicamente muestras de áreas muy próximas entre sí, los hemos comprendido en un grupo aparte.
Dedicados durante varios años a la observación de los conjuntos musicales organizados en Lima y a los que vienen de provincias a la Capital para presentarse en los “coliseos” y teatros, descubrimos semejanzas evidentes en el estilo de la música folklórica de las áreas señaladas, especialmente en el huaynos Pero, naturalmente, existen lo que podría llamarse sub-áreas, tal el caso notorio de Jauja y Huancayo que ocupan el valle del Mantaro sin fronteras naturales que las dividan pero cuyo estilo musical, en especial el huayno, tienen diferencias muy perceptibles. Un nativo muy puro de Jauja no puede bailar bien un huayno con el ritmo típico de Huancayo. Otro caso semejante es el de Puno, cuyas zonas aymara y quechua presentan diferencias aún más claras. Debe, pues, considerarse la división en nueves áreas como muy tentativo y, singularmente destinado a dar un orden no arbitrario a la clasificación de los discos que comprenden el catálogo que publicamos.
Esta nota está escrita a razón de la publicación de las primeras grabaciones de José María Arguedas hechas en acetatos , publicadas en mi canal de Youtube de nombre AVIRUKÁ.
Últimamente se han editado muchos temas grabados durante su trabajo como recopilador e investigador , algunos en acetatos y otros en cintas magnetofónicas. Como se puede leer en la nota se afirma “los únicos discos de música folklórica andina que se podía conseguir en el mercado, y muy difícilmente eran los que la RCA Victor había impreso muchos años antes con la intervención del famoso y bastante olvidado arpista ayacuchano Tani Medina”, al parecer el Amauta Arguedas olvidó o no tenía conocimiento que un tercio de las grabaciones que Montes y Manrique realizaron el año 1911 estaba compuesto por yaravíes. A través de los años y el avance de los medios de comunicación se ha descubierto según varios investigadores, recopiladores y coleccionistas que esa afirmación no es cierta, pues existen grabaciones hechas en el Perú en 1913, 1917, 1928, 1930, de música andina y criolla. Entre éstos personajes preocupados por rescatar nuestra historia musical a través de artículos, colecciones, publicaciones, etc. podemos mencionar a Darío Mejía Sifuentes, Luis Salazar Mejía, Juan Guillermo Carpio Muñoz, César Pereyra, Adrián Apaza Spengler, Luis Octavio Pareja, José Antonio Llorens, Fred Rohner, Gerad Borrás, Gino Curioso y muchos otros que no recuerdo. Gracias a ellos podemos escuchar temas peruanos grabados en el país y el extranjero. Agradecimiento especial al musicólogo Luis Salazar Mejía.

admin

junio 22nd, 2017

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